Refraccion (Refraction), 2016
(Instalación de prismas de metacrilato pendientes de hilo de nylon con chafa de plata)
La creatividad de la transformación nace muchas veces de la sutileza. Un prisma suspendido de un hilo y su aparente fragilidad la convierte en un instrumento de cambio. Basta una oscilación mínima para alterar el ángulo de la luz y revelar colores que permanecían ocultos. El arco iris no surge de la luz nueva, sino de una realidad que ya estaba contenida en ella y que solo aparece cuando algo cambia de posición. Algo parecido ocurre en la naturaleza. Una corriente de aire, una semilla desplazada unos centímetros, una diferencia de temperatura apenas perceptible pueden desencadenar procesos completamente distintos. La estabilidad y el cambio conviven en un equilibrio delicado.
La cocina es quizá una de las expresiones más cercanas de ese principio. Un minuto más de cocción, una pizca adicional de sal, una fermentación ligeramente más larga o una temperatura diferente transforman la misma materia en una experiencia nueva. El cocinero trabaja precisamente en ese territorio donde los pequeños cambios producen resultados desproporcionados.
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