15º Huso horario 2013

Horno de la ciudadela de Pamplona. Madrid

La tierra se divide en veinticuatro áreas que se definen como tiempo universal coordinado y viene a corregir el problema de sincronizar los relojes al mismo tiempo solar medio.

Sistema de led,s grabado en bucle en un driver , lamparitas de porcelana y mapamundi con bridas y espejos

  • El tiempo y su cambio cromático es el tema en el que vengo trabajando desde hace algunos años, expandiendo cada vez más la pintura de su formato bidimensional y utilizando técnicas ajenas a la tradición pictórica.

    Cada vez me interesa más el cambio o el movimiento no tanto en el tiempo como en el espacio o en las formas. Un cambio en las formas que puede ser tan sutil como el soplo del viento en un arrozal o tan brutal como la deformación en un cuerpo humano por el paso de los años. Si a esto le añadimos la subjetividad de la percepción, esto nos lleva inevitablemente al Mito de la Caverna de Platón, concepto con el cual me termino topando siempre y que me sigue pareciendo de actualidad tanto a nivel real como a nivel plástico.

    En este caso y aprovechando el espacio, a modo de caverna, he estado reflexionando sobre el huso horario y como este es determinado, como tantas cosas, por la economía mundial.

    La tierra se divide en veinticuatro áreas que se definen como tiempo universal coordinado y viene a corregir el problema de sincronizar los relojes al mismo tiempo solar medio.

    A mi me interesa desde un punto de vista plástico, de tal forma que he trabajado sobre unas lámparas de porcelana iluminadas en su interior con una luz amarilla que se encienden y apagan a mi antojo, he grabado varias secuencias en un driver donde siempre se encienden 12 de las lamparitas y siempre hay 12 apagadas y se van cambiando, iluminando así todo el mundo. Es un bucle que se repite y que cada cambio viene a durar unos cinco minutos.

    Las lámparas iluminan lo que sería un mapamundi que se encuentra en el suelo y que es de un vinilo plateado de tal forma que se producen reflejos y se crean repeticiones.

    A la sala en este caso se accede por la puerta pequeña, para no romper la intimidad o la luz “solar” representada por las lamparitas de porcelana.

    Mercedes Lara

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